Eutanasia y dosis personal, dos batallas que libró Carlos Gaviria

14-04-2015

El exmagistrado impulsó el derecho a morir dignamente y la despenalización de la dosis mínima. Durante el periodo en que fue magistrado de la Corte Constitucional, entre 1993 y 2001, Carlos Gaviria jugó un papel más que importante en decisiones de peso en materia de derechos para los colombianos.


Necesitamos un juez así, que impulse el derecho a contar con todas las opciones para morir de la mejor manera posible, incluyendo la eutanasia y el suicidio médicamente asistido (SMA). Quizá ese juez exista, pero dada la complejidad de estos temas, tendremos que esperar a que los mismos lleguen a la Suprema Corte de Justicia la Nación a fin de que ésta debata el tema y, eventualmente, impulse este tipo de derechos en México. En Colombia, en 1997 se demandó ante la Corte Suprema de aquél país que se aumentara la pena en el caso de homicidio por compasión a un paciente terminal (cumpliéndose los criterios que establecen las legislaciones en que se permite la eutanasia o el SMA) y, para sorpresa de todos, el juez Gaviria, no solo rechazó lo que se pedía, sino que dijo que no debería penarse de ninguna manera una acción así. Dra. Asunción Álvarez del Río/Dr. Héctor A. Mendoza C.

Pero quizá fueron dos las que más lo marcaron en su paso por ese tribunal (del cual fue además presidente en 1996): aceptar la eutanasia como alternativa para quienes dan por terminada una vida que ha dejado de ser digna y la despenalización de la dosis personal.

Gracias a la ponencia de Gaviria, en un histórico fallo la Corte Constitucional le dijo sí a la eutanasia en Colombia.

Mediante la Sentencia 239 de 1997, el alto tribunal estableció que no habría responsabilidad penal para el médico que ayude a morir a un paciente terminal que lo ha solicitado por su propia voluntad, y además exhortó al Congreso para que "en el tiempo más breve posible y conforme a los principios constitucionales y a elementales consideraciones de humanidad, regule el tema de la muerte digna". (Además: Líderes políticos despiden a Carlos Gaviria)

Sin embargo, esta es la hora en que el Congreso aún no ha regulado el tema. De hecho, el pasado 17 de febrero, la Corte Constitucional le dio un plazo de 30 días al Gobierno para reglamentar la eutanasia en el país.

En su momento, la ponencia de Carlos Gaviria sobre la eutanasia para los enfermos terminales fue considerada mundialmente de avanzada. El fallo, proyectado por él, puso a Colombia como el único país que permitía el derecho a morir dignamente, incluso primero que Holanda.

Los esfuerzos de Gaviria permitieron que la eutanasia saliera de la legislación que tradicionalmente equiparaba esta práctica médica con el delito de homicidio.

Claro, fue un sí con restricciones orientadas a proteger a la persona humana. La eutanasia quedó restringida entonces a los casos de pacientes terminales, cuyos familiares la autorizan de manera consciente.

La sentencia se produjo el 20 de mayo de 1997 en una sala que será recordada no sólo por la factura misma del fallo sino por la marcada división que el estudio de un tema tan sensible produjo entre los nueve juristas que oficiaban en ese entonces como máximos jueces de la Constitución. La votación final fue de seis votos contra tres.

El argumento de la mayoría de la Corte era que si la medicina no ofrece otra alternativa, un paciente terminal podrá pedirle a un médico que le ayude a poner fin a intensos sufrimientos provenientes de una lesión corporal o de una enfermedad grave o incurable.

En esas circunstancias, decidió la Corte Constitucional, el médico que colabore no podrá ser condenado a pagar una pena de prisión de seis meses a tres años, como lo consagraba el Código Penal. De esa manera, se abrió una excepción a la penalización del homicidio por piedad.

Pero la lucha por la eutanasia en Colombia por parte de Gaviria no paró allí. Años más tarde, en el 2004, en su paso por el Congreso, radicó un proyecto de ley estatutaria para reglamentar la sentencia que él mismo había impulsado en la Corte Constitucional.

Sin embargo, este no tuvo éxito, pues el mismo Gaviria se vio obligado a retirar el proyecto de ley para regular la muerte digna y voluntaria de los enfermos terminales porque el senador ponente, en ese entonces Germán Vargas Lleras, modificó el texto del proyecto negándose a incluir la figura del homicidio por piedad.

Dosis personal, su otra batalla

El 5 de mayo de 1994, la Corte Constitucional, en sentencia C-221 de 1994, con ponencia de Carlos Gaviria, declaró inexequible la disposición que penalizaba el porte de dosis personal de sustancias psicoactivas.

Gaviria, como magistrado ponente, sostenía en el fallo que no debía penalizarse la dosis mínima por considerar que hacerlo“vulneraba la dignidad humana, la autonomía de la persona y el libre desarrollo de la personalidad, entre otros”.

Así las cosas, quedó establecido, con una votación en la Corte de 5 a 4, que cualquier sanción por el porte de la dosis personal de estupefacientes era inconstitucional.

En medio de la lluvia de críticas y la división que generó en su momento el sí de la Corte para despenalizar la dosis mínima, Carlos Gaviria sostenía que los altos índices de drogadicción lo que evidenciaba era la ineficacia de las políticas preventivas.

Además, aseguraba que medidas como la penalización y la prohibición del consumo de drogas no estaban en armonía con lo que es un estado democrático.

Por el contrario, sostenía que “hay muchos medios para prevenir el consumo. Por ejemplo, las políticas educativas (…) Se debe apelar a medios disuasivos más amables, a políticas de salud pública, a políticas preventivas y no a políticas de orden penal", eran las palabras con las que Gaviria defendía su tesis.

Entre otras, mencionaba políticas de sustitución de cultivos, una alternativa que hoy cobra vida en medio de los diálogos de paz que el Gobierno y las Farc adelantan en La Habana.

A su juicio, las penas fijadas en el Estatuto Nacional de Estupefacientes constituían a la vez un desconocimiento del derecho a la intimidad y a la libertad personal.

Sin embargo, Gaviria y los demás magistrados del tribunal constitucional hicieron salvedad en un punto al respecto:despenalizar la dosis mínima no afectaba en modo alguno las penas fijadas en la ley para castigar el transporte, almacenamiento, producción, elaboración, distribución, venta y otras actividades similares de estupefacientes.

 

fuente: http://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/muere-carlos-gaviria-fallos-como-magistrado-eutanasia-y-dosis-personal-de-droga/15500015