Antonio, el primer bebé de Latinoamérica con tres padres

05/08/2015

El teléfono suena pero no despierta a Antonio, que duerme plácidamente sobre el pecho de Hernán, su padre. De hecho el teléfono no para de sonar desde que se hizo pública la noticia de que este padre y las dos madres del bebé, de un año y un mes, han hecho historia. Han logrado que los tres estén reconocidos legalmente como progenitores del menor, y por lo tanto gozar de los mismos derechos. "Nosotros siempre fuimos una familia, ahora conseguimos que se nos reconozca así", explica con tranquilidad Valeria al otro lado, bajando la voz para respetar el sueño de su hijo.

 

Valeria y Susana llevan 11 años juntas. Y hace dos se casaron gracias a la Ley de Matrimonio Igualitario aprobada por el Gobierno argentino en 2010. Tenían el proyecto de tener un hijo, y querían darle a ese bebé toda la protección posible. "Más allá de creer o no en el matrimonio, respetamos el marco legal y entendimos que nos facilitaría la vida cotidiana", explica.

Pero ese proyecto familiar incluía a Hernán, un amigo de ambas que iba a donar sus gametos para la inseminación. Y no sólo eso. "Teníamos claro que no queríamos un donante anónimo, y Hernán deseaba un hijo tanto como nosotras. No es un tío ni un conocido; es un padre muy presente, y que tuviera los mismos derechos que nosotras era importante", relata Valeria, que como los demás protagonistas prefiere no revelar su apellido para preservar la identidad del pequeño.

Así que en pleno embarazo se acercaron a la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans para pedir asesoramiento jurídico. Habían leído un reportaje en el que hablaban de un caso de triple filiación en Canadá y decidieron intentarlo. "El primer plan fue que cuando se rechazara el pedido comenzara la batalla judicial. Pero no hizo falta. Si bien es verdad que la ley argentina no prevé una situación como esta, tampoco la prohíbe expresamente", explica a eldiario.es Esteban Parlón, presidente de FALGBT.

De hecho, la clave fue la interpretación que hizo del asunto el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Daniel Scioli, que aspira a la presidencia en las elecciones de octubre. "Acompañamos la ampliación de derechos en sintonía con los cambios que se fueron implementando a nivel nacional, como la ley de matrimonio igualitario, de identidad de género y la reforma del Código Civil", subrayó Alberto Pérez, jefe de Gabinete provincial. Precisamente en esa reforma se incluyó el concepto de "voluntad procreacional". Es decir, "el respeto por la voluntad de los progenitores de serlo; algo bastante novedoso que está empezando a incorporarse en otros países", apunta Parlón.

En este caso primaron los derechos del padre —a los que no había renunciado en el momento de la donación— y, sobre todo, los del hijo. "Su derecho a la dentidad y a su experiencia de familia. Un reconocimiento de que esto es lo que Antonio vive cotidianamente, de que es parte de su historia y de su vida", detalla Parlón. La familia vive a caballo entre Mar del Plata, donde residen ellas, y la ciudad de Buenos Aires, donde vive él. "Nos pareció muy lindo que nos dijeran que no veían la razón de negarle a Antonio tanto amor", se emociona Valeria.

Los tres son conscientes de que esta decisión "sienta un precedente importante y representa una herramienta para aquellos  que no se atrevieron a pedir ese reconocimiento. "Es un triunfo de quienes defendemos la visibilidad de todos los tipos de familias", aseguran. "Y es un paso más en un proyecto de inclusión que abre camino a los derechos y que nos hace andar por la calle sintiéndonos más respetadas", subraya Valeria. Parlón coincide: "Las políticas de Estado marcan conquistas sociales, dibujan una sociedad que reconoce y protege todas las formas de familia".

Alrededor de Antonio los teléfonos siguen sonando. Valeria, Susana y Hernán se esmeran en contestar porque creen que su caso puede ayudar a muchos otros. Pero él, ajeno a esa vorágine en voz baja, sigue inmerso en un sueño profundo. Un sueño que velan sus tres padres.

Vientres de alquiler sí, aborto no

Desde la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, hace casi cinco años, Argentina ha avanzado a toda velocidad en el campo de los derechos sociales y reproductivos. Con alrededor de 100.000 bodas celebradas, la legislación ha abierto la puerta a nuevas "constelaciones familiares" y se ha visto abocada a responder a situaciones que escapan a lo previsto en los papeles, como en el caso de los padres de Antonio.

La modificación del Código Civil ha permitido de facto la maternidad subrogada, los llamados vientres de alquiler, ya que si bien no son legales en territorio argentino, la Administración reconoce legalmente a los niños nacidos en el extranjero bajo esta modalidad, a diferencia de lo que sucede en muchos otros países.

Sin embargo, la cuestión del aborto parece imposible de abordar. Y mucho menos en un año electoral. Desde que a finales del año pasado se rechazó un proyecto de despenalización en la cámara de Diputados, el debate ha entrado en un punto muerto. Las asociaciones proelección aseguran que en el país se practican 1.200 abortos por día y más de 500.000 al año. Y que los abortos ilegales son responsables de un tercio de las muertes maternas.